Los graves incidentes ocurridos después del triunfo de Atlético Tucumán por 2-0 sobre Talleres, por la fecha 12 del Torneo Proyección de Reserva, sumaron un nuevo capítulo. Lautaro Acosta, entrenador del conjunto cordobés, rompió el silencio y responsabilizó al árbitro Valentín Ibáñez Mesa por el clima de tensión que terminó en enfrentamientos entre jugadores, integrantes de los cuerpos técnicos y allegados.
En diálogo con TyC Sports, el exfutbolista cuestionó las decisiones arbitrales y aseguró que tanto él como su hermano Rodrigo fueron expulsados durante el primer tiempo sin haber insultado al juez.
“Con mi hermano fuimos expulsados por decirle nada. Le dije 'dejate de joder' por expulsarlo a Rodrigo, estaban todos gritando y nos echaron por la susceptibilidad de los gritos. No hubo insultos”, explicó.
Según su relato, después de las expulsiones ambos debieron permanecer en un sector de la tribuna, rodeados de simpatizantes de Atlético y sin presencia de personal de seguridad.
La versión de Lautaro Acosta sobre los incidentes
El entrenador sostuvo que el enfrentamiento comenzó cuando integrantes de la delegación cordobesa fueron agredidos mientras intentaban retirarse del lugar.
“Un padre nos grita el gol y cuando nos estamos yendo pasó lo que todos vieron. Pero empezó porque le pegaron a nuestro doctor y a un jugador. Nosotros reaccionamos y nos defendimos. Estábamos en medio de la gente y sin seguridad”, relató.
Acosta también denunció que uno de los médicos de Talleres recibió un golpe con una silla y terminó en el suelo.
“Le tiran un sillazo a nuestro doctor y ahí empezó el lío. Defendimos a nuestros jugadores porque estaban ahí y a nuestro staff. Se vio un escándalo y el gran culpable es el árbitro”, afirmó.
Además, insistió en que la reacción de su cuerpo técnico se produjo después de las agresiones. “El doctor cayó al piso y le pegaban entre cuatro personas. Defendimos a los nuestros. No quieran cambiar la versión ni tergiversar lo que pasó”, sostuvo.
El entrenador también cuestionó la convalidación del primer gol de Atlético, convertido por Germain Vallejo, en una jugada en la que los futbolistas de Talleres reclamaron que la pelota no había cruzado completamente la línea.
“El referí y el línea tenían dudas y cobraron el gol. Caldean a los entrenadores, a la gente y a los jugadores”, expresó.
Finalmente, Acosta aseguró que los propios futbolistas cordobeses intervinieron para proteger a los integrantes de la delegación y lamentó lo sucedido.
“Nos terminaron protegiendo los jugadores. Los que les pegaron fueron los padres que estaban ahí. No pueden pasar estas cosas”, concluyó.
Sus declaraciones se conocieron después de que Atlético Tucumán repudiara oficialmente los hechos de violencia y anunciara que evaluará posibles medidas disciplinarias.